VALQUIRIA.

VALQUIRIA.

Archivado: septiembre 18, 2006, 1:05am CDT
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En la autopista me adelantó un flamante deportivo conducido por chica de larga melena rubia y gafas de sol panorámicas que le daban un toque agresivo, fórmula uno quizás. Fue visión de instante fugaz. Miraba al frente, atenta a una conducción de cierta desgana por la forma de coger el volante con una mano, fumar con la otra e ir hablando o canturreando sola. Cuando llegué al peaje, todavía pensaba en lo que hice con mi vida. Un utilitario antiguo, un traje nuevo, barato, pagado a plazos y muchos kilómetros diarios como visitador médico. Y el asiento de copiloto de aquella amazona, desocupado. Quizás porque nunca supo ocuparlo un desgraciado como yo que cabalgo todos los días hacia la puesta de sol como un Lucky Luke de dibujo desanimado pero sin haber resuelto más entuerto que el de sobrevivir un día más.

Si los laboratorios para los que trabajo no me costeasen la autopista, iría por nacionales plagadas de camiones. Aunque quizás no vería a estas valquirias que parecen designarme como héroe a morir en combate.

Al llegar a la barrera, oh sorpresa, el deportivo lanza sus rayos metalizados delante de mí. Una mano de largos dedos amplificados al infinito por uñas extra largas, intenta colocar el tique en la ranura. Escurrido entre uñas, va a esconderse bajo su coche. Con fastidio sale del vehículo una joven alta, muy alta. Shorts vaqueros hiper estrechos, botas marrón claro largas en sí y largas de tacón. Una especie de escaso chaleco negro completa su atuendo. Con los brazos en jarras, mira al suelo. Luego me observa y hace así con el dedo índice, largo, larguísimo, como para que vaya hacia ella. Salgo de mi utilitario, tembloroso. La diferencia de altura entre ella y yo es como la que distingue la longitud de nuestros respectivos autos. ¿Puedes buscar el tique? Creo que cayó bajo el coche-dice.- Su perfume es colchón del que uno no querría levantarse (y sé lo que me digo: vendí colchones una larga temporada.) Su voz dulce, cálida, suplicante. ¿No querrás que me agache con estas pintas delante de la cola que se ha formado?-añade.

La veo alejarse por la desviación al centro mientras enfilo al cinturón donde vivo. Miro la mancha de grasa que se extiende por pantalón, americana y camisa. Mañana no tendré traje de guerrero.

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